Vamos a hablar de OVODONACIÓN. Ya es hora.

Hace unos días una paciente me comentaba que debería escribir sobre la donación de ovocitos. Es un tema habitual en los centros de reproducción asistida, no en vano son uno de cada cinco tratamientos realizados en nuestros laboratorios (en algún centro llega al 80%). Aún así, sigue siendo un tema tabú entre los pacientes. DonorEggs

Es complicado plantear la donación de óvulos a una paciente. No es la primera opción, ni siquiera es la segunda. Las parejas acuden a nuestra consulta porque no han conseguido un embarazo en casa (primera opción), para que con ayuda – léase técnica de reproducción asistida- tener posibilidades de conseguirlo (segunda opción). El hecho de tener que dejar de lado tus propios gametos para seguir adelante es una disyuntiva a la que no es fácil hacer frente.

Las causas suelen ser múltiples, casi siempre relacionadas con la calidad o cantidad de los óvulos, muchas veces por déficit de ambos. Pacientes con más de 40 años, pacientes jóvenes con menopausia precoz, estimulaciones ováricas sin respuesta… Son una causa clara para optar por la donación de óvulos. Pero cuando las causas no son tan claras ¿como sabemos que es el momento de tomar la decisión de cambiar de gametos? No está nada claro.

Soy de los que creen que las decisiones se toman llegando a un consenso. En este caso es una decisión complicada y casi nunca estaremos seguros al 100% de que estamos haciendo lo correcto. Desde el punto de vista del médico tenemos varios factores que nos hacen inclinarnos hacia un lado u otro.

  • La edad de la paciente es fundamental a la hora de determinar si merece la pena seguir adelante con sus óvulos o no. El potencial que tienen los embriones obtenidos de ovocitos jovenes es mucho mayor. Algunas veces la cantidad no se relaciona con la calidad y a pesar de tener una respuesta ‘justa’ es recomendable seguir intentándolo.
  • La calidad embrionaria es importante. Es cierto que muchas veces se relaciona la edad de la paciente con la calidad embrionaria, pero en ocasiones nos llevamos sorpresas negativas en pacientes jóvenes, y positivas en no tan jóvenes.
  • El número de intentos previos. No es lo mismo haber fracasado una vez que tres. En caso de múltiples fracasos las opciones de éxito en ciclos sucesivos disminuye.
  • La opinión de la paciente o pareja. El deseo de la paciente es fundamental en este caso. Hay quien lo rechaza sin dudas y prefiere dejar la reproducción asistida antes que cambiar los gametos, y quien tras valorarlo en profundidad da el paso adelante. Siempre digo que es una opción que ponemos encima de la mesa que el paciente tiene que coger.

No es fácil tomar la decisión. De hecho, cuando alguna de mis pacientes, de buenas a primeras dice que si, le recomiendo que lo valore durante unos días antes de tomar la decisión definitiva. Es un proceso que lleva su tiempo, a veces más a veces menos, cada uno tenemos nuestros miedos e incertidumbres que superar.

Llegará el día que las pacientes sean receptoras de sus propios ovocitos, bien porque los hayan vitrificado para preservar la fertilidad, bien porque podamos conseguirlos de otras células. Mientras tanto, seguiremos necesitando donantes.

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