Ayer y hoy de la reproducción asistida

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Todo cambia y casi siempre a mejor. Ocurre en la vida, en la sociedad, en la tecnología, en la medicina y por supuesto en la reproducción asistida.

Parejas que hace unos años habían realizado un tratamiento en nuestro centro y acuden a por otro embarazo se sorprenden de los cambios, de la evolución, de lo complicado que parecía entonces y de que esta vez va a ser todo más sencillo.

La reproducción asistida que yo conocí hace más de diez años no tiene que ver con la que actualmente realizamos. La base es la misma; realizar una valoración de la pareja y un diagnóstico correcto, seleccionar el mejor tratamiento y optar a las mayores posibilidades de éxito en cada caso, para al final obtener un embarazo. No obstante, el proceso, el camino, la manera de conseguir el objetivo han cambiado. Y esta vez si que ha sido a mejor en todos los aspectos.

Ha cambiado el objetivo: Ya no nos sirve el embarazo. Además queremos que sea un embarazo con el menor número de complicaciones posibles. Pasamos de transferir 4 y 5 embriones a 3 hace tiempo, y desde hace unos años se realizan transferencias selectivas de 1 y 2 embriones para evitar el embarazo múltiple.

También tenemos objetivos nuevos: Tenemos la posibilidad de vitrificar óvulos y embriones para guardarlos para su uso en el futuro. Bien sea por causas médicas (enfermedades como el cáncer que pueden truncar la vida de las pacientes y las opciones de ser madre) o por el mero hecho de querer retrasar la maternidad y optar a ella con garantías y sin tener que optar por la donación de ovocitos.

Conocemos mejor a los embriones: La tecnología nos permite ver su evolución minuto a minuto, para evaluar, conocer y seleccionar mejor a los embriones. El Video Time Lapse ha conseguido revolucionar los laboratorios de Fecundación In Vitro y nos ha abierto una nueva ventana para comprender mejor la evolución embrionaria y su selección para optimizar las tasas de embarazo.

Los tratamientos son más sencillos: Nuevos fármacos hacen de la estimulación ovárica algo sencillo y corto. Los tratamientos largos de más de un mes y con un montón de pinchazos han dado paso a tratamientos más sencillos de poco más de un semana. Además de obtener mejores resultados, son más seguros y disminuyen complicaciones como el síndrome de hiperestimulación.

El diagnóstico es más fácil: Múltiples analíticas y pruebas diagnósticas invasivas han sido reemplazadas por estudios sencillos que consiguen un diagnóstico más certero y personalizado. Meses y años de pruebas se han reducido a días o semanas, y teniendo en cuenta la importancia que tiene el tiempo en el pronóstico reproductivo de nuestras pacientes, podemos asegurar que para ellas más que para nadie el tiempo es oro.

Todas estas cuestiones y muchas más las iremos comentando a lo largo de las siguientes semanas

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